metal



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autor Interior Tu piel me devolvía algo remoto. (¿Es esto un Poema de amor? ¿Es un canto de duelo o de esperanza? Un himno triunfal o una nostalgia acariciada sobre la realidad?) No había nadie, sino nosotros. (Los demás no existían.) Una botella, un libro, un cenicero. Ahora la vida es de cristal, de metal, de papel. Ahora es la botella más bella que una flor. El cenicero tiene el sonámbulo brillo de las olas. El libro es una roca... (¿Es esto un poema de amor?) En una habitación en penumbra, entre el humo que nos aleja... (¿Es esto un Poema de amor?) 25 ...sin hablar...(nada está dicho aún...). Olvidaba otra cosa: la música frutal, el corazón errante de los siglos, suena para nosotros. Toqué tu frente como si me fuera a morir un instante después. Igual que si me anclases a la verdad. (¿Es esto un poema de amor? ¿Fuimos sus criatura melancólicas...?) Libro, botella, cenicero. (No flor, ni ola, ni rocas.) He llamado a las cosas por su nombre, aunque el nombre rompa el hechizo. Quiero todo aquello que ha sido el instante, su carne y su alma (no sólo su alma), lo que el tiempo roe (no lo que el tiempo purifica). Al contacto de tu frente, los días volaban desprendidos de la copa. Pensé que los días... ¿Amor es eso que devuelve el tiempo huido? ¿Eras entonces el amor? ¿Me estoy cantando a mí, recobrado y perdido? ¿Al amor, al que duerme bajo tu piel, la pobre criatura del cielo destinada a morir sin haber conocido sus imposibles padres. (José Hierro)

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autor Llénate de Mi

Llénate de mí.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame.
Pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame.
Quiero ser de alguien, quiero ser tuyo, es tu hora,
Soy el que pasó saltando sobre las cosas,
el fugante, el doliente.

Pero siento tu hora,
la hora de que mi vida gotee sobre tu alma,
la hora de las ternuras que no derramé nunca,
la hora de los silencios que no tienen palabras,
tu hora, alba de sangre que me nutrió de angustias,
tu hora, medianoche que me fue solitaria.

Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.
Yo soy esto que gime, esto que arde, esto que sufre.
Yo soy esto que ataca, esto que aúlla, esto que canta.
No, no quiero ser esto.

Ayúdame a romper estas puertas inmensas.
Con tus hombros de seda desentierra estas anclas.
Así crucificaron mi dolor una tarde.

Quiero no tener límites y alzarme hacia aquel astro.
Mi corazón no debe callar hoy o mañana.
Debe participar de lo que toca,
debe ser de metales, de raíces, de alas.
No puedo ser la piedra que se alza y que no vuelve,
no puedo ser la sombra que se deshace y pasa.
V No, no puede ser, no puede ser, no puede ser.
Entonces gritaría, lloraría, gemiría.

No puede ser, no puede ser.
Quién iba a romper esta vibración de mis alas?
Quién iba a exterminarme? Qué designio, qué, palabra?
No puede ser, no puede ser, no puede ser.
Libértame de mí. Quiero salir de mi alma.

Porque tú eres mi ruta. Te forjé en lucha viva.
De mi pelea oscura contra mí mismo, fuiste.
Tienes de mí ese sello de avidéz no saciada.
Desde que yo los miro tus ojos son más tristes.
Vamos juntos. Rompamos este camino juntos.
Ser, la ruta tuya. Pasa. Déjame irme.
Ansíame, agótame, viérteme, sacrificarme.
Haz tambalear los cercos de mis últimos límites.

Y que yo pueda, al fin, correr en fuga loca,
inundando las tierras como un río terrible,
desatando estos nudos, ah Dios mío, estos nudos,
destrozando,
quemando,
arrasando
como una lava loca lo que existe,
correr fuera de mi mismo, perdidamente,
libre de mí, Curiosamente libre.
¡Irme, Dios mío, irme!
(Poema De Pablo Neruda)

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agótame llénate viérteme mi

llénate

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